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Durante el siglo XIX hubo una invención progresiva de la maquinaria y la industria, lo que provocó varios cambios en lo que llamamos hoy “modernidad”. Dentro de este contexto es que surge en París un nuevo movimiento durante el año 1909 cuando Filippo Tommasso Marinetti publica en el diario su “manifiesto futurista”. En este escrito declara los principios que fundan esta nueva forma artística, que de a poco va impregnando todas las artes. Este movimiento irá en pro de la exacerbación de la tecnología mediante la irracionalidad y originalidad. Algunos de los puntos incluidos en el manifiesto son:
1. Nosotros queremos cantar el amor al Peligro el hábito, de la energía y de la temeridad.
4. Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad.. Un automóvil de carreras con su capó adornado de gruesos tubos semejantes a serpientes de aliento explosivo..., un automóvil rugiente parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia.
9. Nosotros queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo—, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor dé los libertarios, las hermosas ideas por las que se muere y el desprecio por la mujer.
Sin duda que uno de los cambios que trajo consigo la revolución industrial fue la inclusión del ruido en la cotidiana rutina de ciudad. Dentro de esta escena futurista comienza a surgir un nuevo tipo de música, debido a que el hombre no pudo quedarse ajeno a estos ruidos o sonidos que ya pasaban a formar parte de nuestro nuevo hábitat. Es por esto es que se declara competente para incorporarlos como un nuevo agente en la música. Desde este momento las notas no son las únicas que pueden componer una pieza musical, sino que también podemos incluir el sonido de motor de un automóvil o de una maquina industrial. La gama de instrumentos también se amplía ya que se diseñan nuevas formas de poder generar estos ruidos, por lo que se crean instrumentos especiales, dando paso a la orquesta futurista. En esta nueva escena musical podemos encontrar sonidos que hasta ese entonces sólo eran parte del ruido exterior, desde ya una bocina puede existir legítimamente al interior de una sala de concierto. Surgen nuevos ritmos, nuevos tonos y nuevas opciones musicales!
Un pequeño ejemplo
Edgard Varèse - Ionisation (1929-1931)
En el año 1913, Luigi Russolo escribe “El arte de los ruidos”, en donde declara:
“…La vida antigua fue toda silencio [...] Los ruidos más fuertes que interrumpían este silencio no eran ni intensos, ni prolongados, ni variados. Ya que, exceptuando los movimientos telúricos, los huracanes, las tempestades, los aludes y las cascadas, la naturaleza es silenciosa...”
Con respecto al título .. debe pensarlo cada uno!
Hay más en:
Aporte de Bartleby:
Edgar Varèse - Poème électronique (1958)
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